La mandataria subrayó que la incautación de fentanilo en la frontera sur estadounidense ha bajado hasta en un 50%, un dato que abre una esperanza tangible después de años de crecimiento exponencial de este opioide que ha provocado miles de muertes por sobredosis.
Sin embargo, recordó que el esfuerzo no puede recaer exclusivamente en México. La demanda y el consumo en el otro lado de la frontera pesan tanto como la oferta ilegal que intenta frenar el país. Es decir, el narcotráfico se dibuja como un fenómeno binacional, donde la colaboración es indispensable.
Sheinbaum pide a EEUU asumir responsabilidad en la lucha contra el narco
Durante su recorrido por Michoacán, uno de los estados que históricamente ha enfrentado altos índices de violencia ligada a grupos delincuenciales, la jefa de Gobierno reiteró la necesidad de políticas conjuntas que extiendan el alcance del combate más allá de las incautaciones. Vinculó la estrategia con la reducción del consumo, especialmente entre los jóvenes estadounidenses, un factor clave para ponerle freno a esta cadena. La prevención, apuntó, es una pieza esencial para construir un ciclo menos dañino que atraviesa ambos países.
Violencia en descenso pero lejos de la meta
En medio de estas discusiones, también destacó una caída cercana al 40% en los homicidios dolosos en su entidad. Un descenso que, afirmó, responde a esfuerzos coordinados en materia de seguridad. No obstante, Sheinbaum fue clara al aclarar que la tarea está lejos de concluir. Para ella, la clave está en confiar en la cooperación mutua y demostrar avances concretos que beneficien a ambas naciones. La sangre derramada por la violencia criminal demanda que la corresponsabilidad abra camino a soluciones integrales.
El imperativo de la colaboración regional
En los mensajes que atraviesan la agenda política, la frontera norte de México ha vuelto a reclamar un modelo de trabajo basado en el compromiso mutuo. La incautación del fentanilo puede ser bandera de un esfuerzo efectivo, pero los responsables de gobernar saben que el camino debe ser compartido si se quieren evitar tragedias futuras. El llamado de Claudia Sheinbaum resuena en la necesidad de que Estados Unidos y México asuman juntos no solo el control de la oferta, sino también la responsabilidad frente a la demanda que alimenta una crisis humanitaria en escala continental.

