En el corazón de la Ciudad de México, la mandataria Claudia Sheinbaum se enfrenta a un entorno delicado tras la reciente decisión del Servicio de Administración Tributaria (SAT) de cancelar permisos a 270 organizaciones no gubernamentales (ONG) para recibir donativos. En una conferencia que atrajo la atención de diversos sectores, Sheinbaum abordó este tema que ha encendido un debate sobre la regulación de las organizaciones sin fines de lucro en el país.
Durante su exposición, Sheinbaum fue clara al señalar que la decisión del SAT no responde a un interés político. En cambio, aseguró que la medida fue motivada estrictamente por cuestiones técnicas. La mandataria hizo hincapié en que algunas entidades habían estado utilizando sus autorizaciones para realizar prácticas de outsourcing, un hecho que calificó de irregular. Este punto es crucial, ya que refleja las tensiones en la relación entre el gobierno y las ONG, y plantea interrogantes sobre la legalidad de algunas operaciones dentro de este sector.
Ante la creciente inquietud, Sheinbaum extendió una invitación a las ONG afectadas, especialmente aquellas que trabajan con grupos vulnerables. La mandataria sugirió que se acerquen al SAT para aclarar su situación, un gesto que podría ser visto como un intento de tender puentes en un contexto de desconfianza. Este llamado, sin embargo, no ha aplacado las preocupaciones de muchos dirigentes de asociaciones que ven en su situación un obstáculo para sus operaciones y un potencial camino hacia la política, ya que algunos buscan transformarse en partidos políticos.
La controversia no termina ahí. Muchos en el sector han denunciado una falta de transparencia en el proceso de regulación, lo que incrementa la inquietud sobre el futuro de la colaboración entre el gobierno y las ONG. Esta situación afecta a sectores enteros que tradicionalmente dependen del apoyo de estas organizaciones, dadas las diversas causas sociales que abordan, desde la atención a los derechos humanos hasta la asistencia a comunidades marginadas.
Por último, Sheinbaum reafirmó que, contrariamente a las especulaciones, las donaciones realizadas no están prohibidas; sin embargo, la capacidad de deducir impuestos de dichas donaciones ha quedado restringida por esta nueva normativa. Esta medición forma parte de un esfuerzo más amplio del gobierno para supervisar las actividades de las ONG, asegurando que estas operen dentro de los márgenes legales establecidos, un objetivo que, aunque necesario, plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de estas organizaciones clave en la sociedad mexicana.

